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miércoles, septiembre 15, 2010

NOTICIAS DE ABANDONO


Me lo volviste a hacer, esa rutina tantas veces repetida. Mi corazón otra vez sobre el asfalto.

Pero si lo analizo bien, tú no eres la causa. Lo son mi deficiencia de dignidad y los tremendos huecos de cariño que aún conservo. Por qué me sigo conformando con las sobras, con los platillos fríos, con los toqueteos apresurados, con los desechos de la piel. Y esto es una violación, sí una violación de mí misma hacia mi pobre vida emocional.

Me convierto en algo despreciable cuando tengo que arrastrarme como un can hacia tu mano que acercas con desdén.

Aguanto el vacío que dejas a mi lado, te permito que arranques destellos de ternura e ilusión en mí, para que después de saciarte te vayas sin mirar ni una sóla vez atrás.

En estos momentos odio el control que te he conferido sobre mi mente y también sobre mi cuerpo. Porque cuando estoy contigo me hundo voluntariamente en esa neblina de tus palabras. En el brillo engañoso de tus ojos. En el calor artificial de tu abrazo.

Ahí me parece que el tiempo se detiene y me vuelvo a creer el discurso de un futuro sin soledad.

Pero siempre te vas, siempre te alejas, y las conversaciones que tenemos ya no sé si son una burla que haces de mi recalcitrante ingenuidad. Si todo es sarcasmo, qué parte es verdad.

Sólo queda la incertidumbre de cuándo volverás y la certeza de que tu estadía será breve y me dejarás.

Te odio cuando te alejas y me dejas aquí ardiendo a solas.

viernes, agosto 06, 2010

TORRENTE



Hay algo en lo cotidiano, que me seduce. Se inserta en mi cuerpo como una tibieza confortable. Las rutinas, los ruidos de la ciudad, ese rumor de los relojes, con su flujo que va y que nunca vuelve. Mi mundo se resquebraja y el universo no se detiene, antes me pasa encima sin piedad.


Y la lluvia que no cesa, al ritmo de las lágrimas que se cuelan por la tierra. Me pregunto si hay vida en el subsuelo, y cómo hacen para dar corriente al agua salada que escapa de mis ojos. Cómo sobreviven a la inmensa tristeza que arrastro.


Mientras el cielo se derrama a través de las nubes, yo abrazo a mi soledad, le preparo una buena cena y me la llevo a la cama. Tantas noches agitadas compartidas. Mi soledad se alimenta de emociones de las que me desprendo como si de piel muerta se tratara. Más, sin regenerarse, van drenando poco a poco las extremidades de mi alma.


Entre sábanas húmedas de tanto exprimir el corazón y los pensamientos. De tantas luchas frustradas en el campo de tu cuerpo, de tantos amores arrancados.


Me gusta estar así ensimismada en los recuerdos porque el tacto no da más, la piel se agrieta, las terminales nerviosas no responden.


Queda un débil recuerdo de tus dientes en mi carne, tu sonrisa complacida. Paladeando la hiel y las especias picantes que me dejaste con tus besos.

martes, junio 05, 2007

DESCARRILAMIENTOS AMOROSOS I (al vuelo)

Por qué me pides que no te ame, si mis entrañas están llenas de mariposas nocturnas.

Cómo te atreves a desafiarme cuando mis manos sólo quieren acariciar tu piel.

Las preguntas de la vida están llenas de verdades.

No te pido que me quieras, no te exigo que me ames. Sólo pido como una moribunda, piedad, comprensión, mi última voluntad en esta noche aciaga.

Sólo quiero que me regales unos minutos de tu tiempo, déjame compartir el suelo que tus pies definen.

Déjame sólo un poco de tu humor, los rastros de tu sombra.

Las gotas cristalinas de tu ser.