LA LOCURA DEL AGOTAMIENTO
En esta madrugada lluviosa y gris mi cerebro está desconectado, un tiempo para deshechar toda la basura mental que embarga mi ser.
Hace días que intento escribir algo, tal vez nuevo, tal vez interesante y que pase por el estricto filtro del razonamiento fluído y conciente, pero los bloqueos de la página en blanco no me dejan avanzar a más de un adjetivo o un artículo de extensión.
Así que ante tal conflicto me aventuré a publicar estas líneas sin sentido, sin más simbolismo que la soledad acompañada sólo por un ordenador obsoleto y una red de mala calidad.
Estoy en el laboratorio como nerda, a altas horas de la madrugada y yo aquí persistente, luchando batallas con augurio de derrota desde que inició la jornada. Los resultados favorables me han abandonado. Los aparatos con nada de humanidad me desafían.
Estoy agotada, sólo el ruido de los refrigeradores y el repiquetear de la lluvia sobre la ventana. Su ritmo monótono me provoca una somnolencia neblinosa. Quiero salir de aquí pero la presión es demasiada.
Ya no puedo más, voy a desistir, basta de escribir sinsentidos. Esta verborrea incoherente se publicará pero no presten demasiada atención. Es un ejercicio de desbloqueo para vomitar las palabras huecas que salen cuando el cansancio habla por la piel.
No se necesita gran cosa para morir, y buscar la muerte es no buscar nada. Dn. Juan Matus
jueves, agosto 03, 2006
lunes, julio 03, 2006
Hay una tristeza siniestra rodeándome. La incertidumbre de lo que vendrá. No temo a la violencia, sino a la intolerancia, a la represión. La libertad de expresión y la libertad de culto que hemos conquistado tras sangrientas luchas tanto físicas como intelectuales, puede estar en peligro. "Yo no lo sé de cierto lo supongo"!!
martes, junio 27, 2006
MORTA
Muerte mía, háblame, te necesito. Revela el día y la hora cuando podremos caminar tomadas de la mano para deslizarnos en la oscuridad de los recuerdos, de la sinrazón de la existencia. Contigo me siento acompañada, tú la única presencia constante y certera. La que guiará este cuerpo maltrecho hasta el final del camino pedregoso.
Dime, mi muerte cuándo llegarás. Quiero tocarte el rostro con mis huesos y fundirnos una en la otra como 2 energías contrarias. La vida pesa demasiado. Muerde muy fuerte. Ven a mí ahora. Dame de esa miel de tus labios negros. Dime tú, si cabalgas en las nubes o te hundes acechante bajo los pantanos. dónde estás, te alejas? No temas, acaso eres tímida, como aquellas hierbas de la pradera con el contacto del viento.
Qué pasa mi muerte, háblame, cuéntame los secretos del universo, mis oídos están listos para tu voz. Cúbreme con tu manto de estrellas. Sáname de este dolor palpitante que va y viene. Tu compañía me da fuerza. Estás tan sola como yo, ganándote el odio de los seres porque no te conocen, porque no quieren sentirte. Ven y abrázame. Dame tu odio, o tu amor si es que te queda algo de sensibilidad en esos huesos rotos.
Muerte mía, háblame, te necesito. Revela el día y la hora cuando podremos caminar tomadas de la mano para deslizarnos en la oscuridad de los recuerdos, de la sinrazón de la existencia. Contigo me siento acompañada, tú la única presencia constante y certera. La que guiará este cuerpo maltrecho hasta el final del camino pedregoso.
Dime, mi muerte cuándo llegarás. Quiero tocarte el rostro con mis huesos y fundirnos una en la otra como 2 energías contrarias. La vida pesa demasiado. Muerde muy fuerte. Ven a mí ahora. Dame de esa miel de tus labios negros. Dime tú, si cabalgas en las nubes o te hundes acechante bajo los pantanos. dónde estás, te alejas? No temas, acaso eres tímida, como aquellas hierbas de la pradera con el contacto del viento.
Qué pasa mi muerte, háblame, cuéntame los secretos del universo, mis oídos están listos para tu voz. Cúbreme con tu manto de estrellas. Sáname de este dolor palpitante que va y viene. Tu compañía me da fuerza. Estás tan sola como yo, ganándote el odio de los seres porque no te conocen, porque no quieren sentirte. Ven y abrázame. Dame tu odio, o tu amor si es que te queda algo de sensibilidad en esos huesos rotos.
lunes, junio 12, 2006
UNIÓN, REUNIÓN Y LIBERTAD
El hombre y la mujer son seres sociables por naturaleza. Existe siempre un instinto que nos impulsa a reunirnos con nuestros semejantes. El instinto de conservación, ante una naturaleza con frecuencia adversa es el germen de la formación de las sociedades. El hombre como especie es débil en sí mismo y ha sobrevivido en virtud de su carácter social desarrollando y transmitiendo una cultura que fue progresando, además del lenguaje. Así la cultura es el ambiente artificial creado por el hombre.
El proceso de evolución natural se da como consecuencia de la adaptación al medio. Esta forma instintiva de agruparse, cumple un papel fundamental que aumenta las posibilidades de sobrevivir y multiplicarse, así que la evolución de las especies, en este caso el hombre, es producto coevolutivo tanto del ámbito biológico como social.
El ser humano es una partícula de la sociedad y se halla supeditado en sus actos a las condiciones sociales, sin embargo dispone de cierta autonomía, iniciativa y libre albedrío. Gracias a esto puede decidir la naturaleza y el contenido de los grupos a los que se interioriza. La formación de la personalidad transcurre bajo el influjo decisivo de las condiciones materiales e ideoculturales con las cuales se rodea y esta participación en grupo llámese empresa, escuela, familia, y diversas organizaciones sociales es lo que le proporcionará una adecuada adaptación con todos los procesos que intervienen en la sociedad. Por esto es que se dice que son los grupos, y no los individuos aislados, los que constituyen las unidades funcionales en la lucha por la existencia; entendiéndose como grupo social el conjunto de personas que comparten un interés en común e interactúan organizadamente para alcanzarlo.
Así que siempre que existan individuos dispuestos a interactuar para cumplir los objetivos de un fin común tendrán la libertad de reunirse con las condiciones que ellos mismos se impongan sin el temor a ser rechazados, castigados o exiliados de la sociedad a la cual forman parte.
DEL TRABAJO A LA OPRESIÓN
El papel del trabajo en la vida humana no se reduce a satisfacer sus necesidades materiales o la obtención de riqueza. En el proceso de trabajo se observa todo el conjunto de las relaciones sociales, como las formas de propiedad y distribución, las organizaciones e instituciones sociales, la disciplina laboral, etc.
En el trabajo el ser humano forma su personalidad, desarrolla sus capacidades y las realiza en su actividad laboral.
En el curso de la historia humana, el trabajo ha sido una actividad que le es impuesta al hombre desde fuera y que es ajena a él. El trabajo lo ha extenuado y no sólo no le ha dado satisfacciones, sino que a menudo ni los bienes materiales indispensables; con el trabajo el ser humano no se ha enriquecido, sino empobrecido, no se ha desarrollado, sino degradado. Esta situación ha sido engendrada por las relaciones de explotación.
He aquí el nacimiento de la lucha encarnizada entre dos regímenes económicos que son el capitalismo y el comunismo aplicados según la conveniencia de los gobernantes y no conservando así los principios de cada uno.
El capitalismo se basa en la explotación del trabajo asalariado y la propiedad privada sobre los medios de producción, éstos se encuentran en manos de sólo una parte de la sociedad, lo que puede llevar al sojuzgamiento económico de la otra parte. El capitalismo divide a la sociedad en dos clases, la burguesía y la clase obrera. También maneja la división del trabajo y esto con miras a la especialización. Hay una frase que lo caracteriza y es “La explotación del hombre por el hombre”.
En el comunismo se plantea la posibilidad de una forma muy idealista y utópica del trabajo, ya que se desea el trabajo voluntario, que se da sin esperar recompensa y sin condiciones, trabajar en bien de la causa común y como una necesidad para cualquier organismo sano. El trabajo comunista es una actividad que se orienta directamente a que se manifiesten las capacidades del ser humano con creatividad, el desarrollo de todas las fuerzas y posibilidades humanas; y la creación de los bienes materiales es sólo el medio para alcanzar este fin principal. Claro que este tipo de trabajo requiere obligadamente una elevada responsabilidad social del hombre, autodisciplina y organización que emanen orgánicamente de los intereses, necesidades e inclinaciones de la persona.
Hoy en día el capitalismo es un monstruo mundial que nos está aplastando y sin medias tintas crece la división de clases sociales y obviamente se acentúa la pobreza, la anarquía y la desesperación.
En el trabajo el ser humano forma su personalidad, desarrolla sus capacidades y las realiza en su actividad laboral.
En el curso de la historia humana, el trabajo ha sido una actividad que le es impuesta al hombre desde fuera y que es ajena a él. El trabajo lo ha extenuado y no sólo no le ha dado satisfacciones, sino que a menudo ni los bienes materiales indispensables; con el trabajo el ser humano no se ha enriquecido, sino empobrecido, no se ha desarrollado, sino degradado. Esta situación ha sido engendrada por las relaciones de explotación.
He aquí el nacimiento de la lucha encarnizada entre dos regímenes económicos que son el capitalismo y el comunismo aplicados según la conveniencia de los gobernantes y no conservando así los principios de cada uno.
El capitalismo se basa en la explotación del trabajo asalariado y la propiedad privada sobre los medios de producción, éstos se encuentran en manos de sólo una parte de la sociedad, lo que puede llevar al sojuzgamiento económico de la otra parte. El capitalismo divide a la sociedad en dos clases, la burguesía y la clase obrera. También maneja la división del trabajo y esto con miras a la especialización. Hay una frase que lo caracteriza y es “La explotación del hombre por el hombre”.
En el comunismo se plantea la posibilidad de una forma muy idealista y utópica del trabajo, ya que se desea el trabajo voluntario, que se da sin esperar recompensa y sin condiciones, trabajar en bien de la causa común y como una necesidad para cualquier organismo sano. El trabajo comunista es una actividad que se orienta directamente a que se manifiesten las capacidades del ser humano con creatividad, el desarrollo de todas las fuerzas y posibilidades humanas; y la creación de los bienes materiales es sólo el medio para alcanzar este fin principal. Claro que este tipo de trabajo requiere obligadamente una elevada responsabilidad social del hombre, autodisciplina y organización que emanen orgánicamente de los intereses, necesidades e inclinaciones de la persona.
Hoy en día el capitalismo es un monstruo mundial que nos está aplastando y sin medias tintas crece la división de clases sociales y obviamente se acentúa la pobreza, la anarquía y la desesperación.
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