miércoles, septiembre 15, 2010

NOTICIAS DE ABANDONO


Me lo volviste a hacer, esa rutina tantas veces repetida. Mi corazón otra vez sobre el asfalto.

Pero si lo analizo bien, tú no eres la causa. Lo son mi deficiencia de dignidad y los tremendos huecos de cariño que aún conservo. Por qué me sigo conformando con las sobras, con los platillos fríos, con los toqueteos apresurados, con los desechos de la piel. Y esto es una violación, sí una violación de mí misma hacia mi pobre vida emocional.

Me convierto en algo despreciable cuando tengo que arrastrarme como un can hacia tu mano que acercas con desdén.

Aguanto el vacío que dejas a mi lado, te permito que arranques destellos de ternura e ilusión en mí, para que después de saciarte te vayas sin mirar ni una sóla vez atrás.

En estos momentos odio el control que te he conferido sobre mi mente y también sobre mi cuerpo. Porque cuando estoy contigo me hundo voluntariamente en esa neblina de tus palabras. En el brillo engañoso de tus ojos. En el calor artificial de tu abrazo.

Ahí me parece que el tiempo se detiene y me vuelvo a creer el discurso de un futuro sin soledad.

Pero siempre te vas, siempre te alejas, y las conversaciones que tenemos ya no sé si son una burla que haces de mi recalcitrante ingenuidad. Si todo es sarcasmo, qué parte es verdad.

Sólo queda la incertidumbre de cuándo volverás y la certeza de que tu estadía será breve y me dejarás.

Te odio cuando te alejas y me dejas aquí ardiendo a solas.

martes, septiembre 07, 2010

DISEÑO DE INTERIORES




Es curioso pero siempre que estoy contigo me dan ganas de llorar.







Al principio pensaba que era el amor que todavía te guardaba en mi interior, la impotencia de dejarte ir, la nostalgia de los buenos momentos juntos. Pero seguíamos saliendo sin esperanzas de regresar, sin más ataduras que los minutos en compañía y esa nostalgia no desaparecía.







No sé cuánto tiempo pasó desde que terminamos y en que me di cuenta de lo que en realidad pasaba.







Me descubrí mirándote pero sólo como una etapa de mi vida, no como individuo, no como pareja, no con amor.







Eres un símbolo que representa el tiempo donde me sentía plena, segura de mí misma, era una guerrera en la lucha de mis convicciones, mis emociones, mi integridad. Eres el ícono del periodo donde enterré mis sueños, mis ilusiones. Eres el verdugo de mi romancitismo empedernido, eres el candado de mis impulsos.







Me dí cuenta que los recuerdos que tengo de nuestro pasado en común, son prefabricados por mí, por mi inconsciente protector de todas las heridas y desdenes, de tanto aguantarte los desprecios, de no encontrar respuesta en esos labios, de tanto intentar entrelazar mi cuerpo con el tuyo para formar una unidad que nunca logré.





En el ahora, esos días se diluyen y este ser no siente nada más. Ninguna emoción intensa logra conmover mis fibras. Me morí y hasta hoy me di cuenta de la poca materia que me forma. Y por más que añore, la factura del tiempo se cobró con mi memoria.



viernes, agosto 06, 2010

TORRENTE



Hay algo en lo cotidiano, que me seduce. Se inserta en mi cuerpo como una tibieza confortable. Las rutinas, los ruidos de la ciudad, ese rumor de los relojes, con su flujo que va y que nunca vuelve. Mi mundo se resquebraja y el universo no se detiene, antes me pasa encima sin piedad.


Y la lluvia que no cesa, al ritmo de las lágrimas que se cuelan por la tierra. Me pregunto si hay vida en el subsuelo, y cómo hacen para dar corriente al agua salada que escapa de mis ojos. Cómo sobreviven a la inmensa tristeza que arrastro.


Mientras el cielo se derrama a través de las nubes, yo abrazo a mi soledad, le preparo una buena cena y me la llevo a la cama. Tantas noches agitadas compartidas. Mi soledad se alimenta de emociones de las que me desprendo como si de piel muerta se tratara. Más, sin regenerarse, van drenando poco a poco las extremidades de mi alma.


Entre sábanas húmedas de tanto exprimir el corazón y los pensamientos. De tantas luchas frustradas en el campo de tu cuerpo, de tantos amores arrancados.


Me gusta estar así ensimismada en los recuerdos porque el tacto no da más, la piel se agrieta, las terminales nerviosas no responden.


Queda un débil recuerdo de tus dientes en mi carne, tu sonrisa complacida. Paladeando la hiel y las especias picantes que me dejaste con tus besos.

domingo, agosto 09, 2009

CUANDO.


Cuando ya no te llames recuerdo y tu apelativo sea pasado, sabré que estoy curada de ti.

Cuando mis manos dejen de buscarte al otro lado del colchón sabré que ya te has ido.

Cuando estos ojos vuelvan a derramar otra lágrima en tu nombre, sabré que has muerto.
REFLEXIONES PRE-CUMPLE...


Critico en otros lo que yo misma no puedo aceptar de mi personalidad. Mi ego tan débilmente construido ruge de dolor al sentirse vulnerable. Los comentarios sin aviso acerca de mis puntos débiles me ponen a la defensiva y me hunden en un estado de desazón que es difícil de tragar, cual cicuta que carcome las entrañas.


Y quiero romper puertas, borrar el pasado, la ingenuidad o autoengaño que me prodigaba un asidero en la inmensidad de mis turbulencias mentales está desapareciendo. Me duele porque tienen razón, soy una ególatra maquillada concienzudamente por la falsa modestia. Me creo superior a los demás y pienso que mis acciones y opiniones no necesitan una réplica. Y que deben aceptarse como dogmas.


El enfrentamiento de estos demonios creo que terminará por romper con esa pobre concepción que tengo de lo que soy. No dejo ningún rescoldo a pensar que tal vez salga fortalecida. Y tengo miedo de lo que pueda encontrar si escarbo profundo en mi ser. Es posible que al sacudirme las máscaras me convierta en una niña desolada y resentida, una persona que no es capaz de madurar ni después de tantos años. Esa careta de autosuficiencia creada por mi para evitar sentir las emociones, para bloquear las lágrimas, por clausurar las súplicas por ayuda de mi entorno.


Creo que de tanta podredumbre que he guardado en estos años saldrá una criatura vil, tiránica y cruel con fuerza inusitada que con la voluntad crecida puede causar gran dolor a los que me rodean y entonces sí, vendrá un largo periodo de verdadera soledad.


La tolerancia es un término que uso a menudo, sin embargo no comprendo el significado real de dicha palabra. El libre albedrío lo he utilizado para mi beneficio, para torturar mentes y conciencias.


La razón por la que no dejo que me ayuden puede deberse en parte a que no quiero darle crédito de mis triunfos a nadie más que a mí.


Es más ya no puedo diferenciar si todo lo anterior vertido fue para autolapidarme y disfrutar sintiéndome miserable o es que tuve un momento de lucidez en este juego de fingimiento encarnizado que es mi vida.


Me siento mal cuando no soy tomada en cuenta, porque eso significa en mi trastornada mente que ya no soy de fiar. Señalo a los que mienten y no veo que yo también soy culpable de esos pecados.


Califico los reconocimientos como adulaciones para darme un airecillo de pulcritud moral que no poseo.


Y me hormiguean los dedos por mostrar este texto a alguien que me diga que no es cierto, que yo estoy bien, que soy buena y para nada malintencionada. Pero también me avergüenza que dichas personas analicen lo que escribo y aten cabos para finalmente darse cuenta de cuánto han sido engañadas por mi.


Me justifico al pensar que nadie es tan bueno como aparenta, ni tan malo como capacidad de odiar tenga. Sin embargo, algo en mi interior me dice que es cierto, me he convertido en una basura social.


Todas mis acciones van dirigidas a mi engrandecimiento del ego y no al progreso de la humanidad. Todo es cuestión de aparentar, de convencer con argumentos sólo para mi satisfacción intelectual, se trata de ganar batallas campales de la retórica.


Este trabajo de introspección qué resultado debe arrojar, es que debo sentir intensamente contentando todos los instintos, o es quizás que debo cambiar totalmente mi forma de vivir. Irme a una isla para no dañar a nadie más. El amor no llega a mi porque no lo merezco. ¿Cómo quitar todo el cochambre emocional para renacer?


Si disfrutar de las cosas sencilla de la vida y sentirme conforme con lo que tengo me hace una mediocre entonces a qué debo aspirar, qué tanto puedo ambicionar o codiciar para estar bien, ante la sociedad y ante mi misma.


Me ha tomado toda una vida convertirme en lo que soy, y no tengo idea cuándo fue que me perdí, mi verdadero yo quedó aplastado entre basura y escombro. Será necesario que rescate eso de mí, pero no sé por dónde comenzar. No sé que soy, me aproximo con los ojos vendados hacia un abismo de espejos con múltiples caras y no puedo reconocer la original.


Explorando mi lado oscuro y dejándolo fluir, este año me ha mostrado cuán fuerte es.


Después de todo, esto sólo es un juego de palabras. Que nadie informe a la personalidad número 9 lo que he escrito porque su furia será terrible. Mi conciencia estará feliz de haber vomitado una porción de lo que presiona su cuello y le impide respirar.


Y el que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra.