TRISTEZA
De dónde sale esa tristeza que escapa por la orilla de mis ojos. Dónde habita y se escurre sigilosa entre la vida. Tristeza huésped, ya no invitada a las tertulias. Tristeza con chaperona soledad. Tristeza que llegó a mí, brutal, empapada de recuerdos, derrotas, vacíos, verdades. Llegó a destrozarlo todo. Esta semiestabilidad que proporciona la negación de los sentimientos quedó arrollada por el enfrentamiento imparable de las realidades artificiales.
Y una ola de emociones que me aplasta, imágenes, paisajes enchapopotados, quemantes, que laceran. Me derrumbo, truenan las rodillas contra el asfalto, se rompe la vertical.
No se necesita gran cosa para morir, y buscar la muerte es no buscar nada. Dn. Juan Matus
miércoles, agosto 17, 2011
EXILIO
Mi corazón está podrido. No más felicidad, no más cariño, no más amor, no más, amor...
Porque no estás, porque no existes, porque te fuiste, porque eres menos que nada en estos labios de piedra.
Estas manos nunca se aprendieron el camino hacia tu éxtasis puesto que nunca probaron tu piel. Las nubes no conocieron su humedad derramada sobre los cuerpos.
No hay testigos, no hay recuerdos, sólo el dolor queda, el vacío de tus besos.
Y las mariposas del vientre se exiliaron para morir con las alas secas tatuadas con la sal de las lágrimas en el laberinto de la soledad.
Mi corazón está podrido. No más felicidad, no más cariño, no más amor, no más, amor...
Porque no estás, porque no existes, porque te fuiste, porque eres menos que nada en estos labios de piedra.
Estas manos nunca se aprendieron el camino hacia tu éxtasis puesto que nunca probaron tu piel. Las nubes no conocieron su humedad derramada sobre los cuerpos.
No hay testigos, no hay recuerdos, sólo el dolor queda, el vacío de tus besos.
Y las mariposas del vientre se exiliaron para morir con las alas secas tatuadas con la sal de las lágrimas en el laberinto de la soledad.
martes, febrero 22, 2011
Mi Amante
Yo tengo un amante, lo confieso. Es un ser humano que me ama intensamente a ratos.
Esos minutos que compartimos, valen un universo de sensaciones y las caricias de años en compañía.
Cuando nos reunimos llena cautelosamente todos los vacíos de mi alma.
Con sus manos cura las heridas que otros seres me dejaron en batallas impersonales, supérfluas, sin sentido.
Marca toda mi piel con su lengua, dibujando laberintos de sal.
Al ritmo de la carne palpitante danzamos del día a la noche, en un vaivén interrumpido solamente con pausas entre orgasmo y orgasmo.
El amor físico abre puertas a la comunicón espiritual, en una vibración de intensidad creciente a cada segundo de su tacto.
Todas mis fibras se estremecen a la simple percepción de su mirada.
Mi amante, me toca más allá de la piel y me acaricia con la sutileza del viento y la implacable furia del océano. Me ama más aún en la lejanía de los cuerpos.
Mi piel está tatuada con el mapa de sus caricias, jeroglíficos antiguos plasmados a través de los siglos.
Yo digo amor, cuando mi sexo solicita su presencia. Él dice cariño, cuando me atraviesa como un rayo de luz cayendo sobre un prisma de cristal.
Y nuestro amor-cuerpo permanece y trasciende los espacios.
Yo tengo un amante, lo confieso. Es un ser humano que me ama intensamente a ratos.
Esos minutos que compartimos, valen un universo de sensaciones y las caricias de años en compañía.
Cuando nos reunimos llena cautelosamente todos los vacíos de mi alma.
Con sus manos cura las heridas que otros seres me dejaron en batallas impersonales, supérfluas, sin sentido.
Marca toda mi piel con su lengua, dibujando laberintos de sal.
Al ritmo de la carne palpitante danzamos del día a la noche, en un vaivén interrumpido solamente con pausas entre orgasmo y orgasmo.
El amor físico abre puertas a la comunicón espiritual, en una vibración de intensidad creciente a cada segundo de su tacto.
Todas mis fibras se estremecen a la simple percepción de su mirada.
Mi amante, me toca más allá de la piel y me acaricia con la sutileza del viento y la implacable furia del océano. Me ama más aún en la lejanía de los cuerpos.
Mi piel está tatuada con el mapa de sus caricias, jeroglíficos antiguos plasmados a través de los siglos.
Yo digo amor, cuando mi sexo solicita su presencia. Él dice cariño, cuando me atraviesa como un rayo de luz cayendo sobre un prisma de cristal.
Y nuestro amor-cuerpo permanece y trasciende los espacios.
lunes, febrero 21, 2011
Ofrenda de amistad
Te doy mi amistad sencilla, mi risa por la mañana, mi cabello despeinado. Mi placer por el viaje sin rumbo por las carreteras y brechas. Mi primer café del día, mi mal humor. Mis brazos amorosos, los besos de mediodía.
También te brindo, mis oscuras fantasías, mi simpleza, el estrés que provoca mi ocupación. Las carcajadas llorosas, las lágrimas alegres, los tiempos perdidos encontrando el camino de regreso. Los te quiero robados, los abrazos no pedidos.
Sólo te pido un poco de tu espacio, unos minutos de tu tiempo, tu sonrisa bonachona, tu tosudez, tus angustias por la ardilla roba-bolsos, tu increíblemente juguetona imaginación. Tu presencia constante, tu lealtad sin límites.
Te doy mi amistad sencilla, mi risa por la mañana, mi cabello despeinado. Mi placer por el viaje sin rumbo por las carreteras y brechas. Mi primer café del día, mi mal humor. Mis brazos amorosos, los besos de mediodía.
También te brindo, mis oscuras fantasías, mi simpleza, el estrés que provoca mi ocupación. Las carcajadas llorosas, las lágrimas alegres, los tiempos perdidos encontrando el camino de regreso. Los te quiero robados, los abrazos no pedidos.
Sólo te pido un poco de tu espacio, unos minutos de tu tiempo, tu sonrisa bonachona, tu tosudez, tus angustias por la ardilla roba-bolsos, tu increíblemente juguetona imaginación. Tu presencia constante, tu lealtad sin límites.
sábado, septiembre 18, 2010
PERCEPCIONES DE GÉNERO
Nunca había conocido esta sensación entre la náusea y el odio. Pero estos días cada vez que un hombre, individuo del sexo masculino se cruza en mi camino lucho con la idea de encajarle algo filoso en cada parte de su cuerpo.
Todos andan por ahí con esas ínfulas de galanes, con esa personalidad sobreestimada de la escoria humana que son.
Capaces de mentir, engañar, y deslindados totalmente de consciencia en sus acciones y sin emociones. Con aires de conquistadores que quieren explorar todos los territorios de la piel. Niños prejuiciosos adoradores de la materia.
Buscando satisfacción a su modo, en cada ser. Devoradores de espacios, de mentes, de sentimientos. Confundidos en el respeto, en los límites.
Malditos egos inflados en los que antes yo creía. En los que años atrás confiaba. En los que aún les confería la esperanza del despertar.
Pero me he dado cuenta de que al menos en esta era no estarán preparados más que para la autosatisfacción de los impulsos más primitivos y viles de la historia.
Regodeándose en sus minúsculas habilidades para crear un harén imaginario de mujeres débiles.
Burlándose de aquellas que se resisten a ser sólo sus objetos de placer.
Y estoy molesta no por alguna ofensa personal, sino porque cuando camino por las calles de la ciudad los veo como fenómenos sin pudor, con la saliva escurriendo de sus comisuras y alcanzo a escuchar sus pensamientos respecto al género femenino.
Tantos años víctimas del engaño sobre que los hombres podían aprender a amar y sólo patrañas. Mentiras y más mentiras acumuladas sobre la vida emocional de los varones.
Miles de textos en torno a la igualdad pero sé ahora que pertenecemos a especies diferentes. Monstruos horrorosos, animales primitivos.
Y ahora que los evito, que prefiero la indiferencia; ahora es que posan sus pseudo ojos en mí. Como si hubieran detectado el desdén y el odio que resuman mis poros.
No volveré a mirarlos con ternura.
Y aquel que se atreva a acercarse a mí con sus palabras manchadas de lujuria recibirá el embate de todo lo que he visto y leído en sus mentes.
Nunca había conocido esta sensación entre la náusea y el odio. Pero estos días cada vez que un hombre, individuo del sexo masculino se cruza en mi camino lucho con la idea de encajarle algo filoso en cada parte de su cuerpo.
Todos andan por ahí con esas ínfulas de galanes, con esa personalidad sobreestimada de la escoria humana que son.
Capaces de mentir, engañar, y deslindados totalmente de consciencia en sus acciones y sin emociones. Con aires de conquistadores que quieren explorar todos los territorios de la piel. Niños prejuiciosos adoradores de la materia.
Buscando satisfacción a su modo, en cada ser. Devoradores de espacios, de mentes, de sentimientos. Confundidos en el respeto, en los límites.
Malditos egos inflados en los que antes yo creía. En los que años atrás confiaba. En los que aún les confería la esperanza del despertar.
Pero me he dado cuenta de que al menos en esta era no estarán preparados más que para la autosatisfacción de los impulsos más primitivos y viles de la historia.
Regodeándose en sus minúsculas habilidades para crear un harén imaginario de mujeres débiles.
Burlándose de aquellas que se resisten a ser sólo sus objetos de placer.
Y estoy molesta no por alguna ofensa personal, sino porque cuando camino por las calles de la ciudad los veo como fenómenos sin pudor, con la saliva escurriendo de sus comisuras y alcanzo a escuchar sus pensamientos respecto al género femenino.
Tantos años víctimas del engaño sobre que los hombres podían aprender a amar y sólo patrañas. Mentiras y más mentiras acumuladas sobre la vida emocional de los varones.
Miles de textos en torno a la igualdad pero sé ahora que pertenecemos a especies diferentes. Monstruos horrorosos, animales primitivos.
Y ahora que los evito, que prefiero la indiferencia; ahora es que posan sus pseudo ojos en mí. Como si hubieran detectado el desdén y el odio que resuman mis poros.
No volveré a mirarlos con ternura.
Y aquel que se atreva a acercarse a mí con sus palabras manchadas de lujuria recibirá el embate de todo lo que he visto y leído en sus mentes.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)