TORRENTE
Hay algo en lo cotidiano, que me seduce. Se inserta en mi cuerpo como una tibieza confortable. Las rutinas, los ruidos de la ciudad, ese rumor de los relojes, con su flujo que va y que nunca vuelve. Mi mundo se resquebraja y el universo no se detiene, antes me pasa encima sin piedad.
Y la lluvia que no cesa, al ritmo de las lágrimas que se cuelan por la tierra. Me pregunto si hay vida en el subsuelo, y cómo hacen para dar corriente al agua salada que escapa de mis ojos. Cómo sobreviven a la inmensa tristeza que arrastro.
Mientras el cielo se derrama a través de las nubes, yo abrazo a mi soledad, le preparo una buena cena y me la llevo a la cama. Tantas noches agitadas compartidas. Mi soledad se alimenta de emociones de las que me desprendo como si de piel muerta se tratara. Más, sin regenerarse, van drenando poco a poco las extremidades de mi alma.
Entre sábanas húmedas de tanto exprimir el corazón y los pensamientos. De tantas luchas frustradas en el campo de tu cuerpo, de tantos amores arrancados.
Me gusta estar así ensimismada en los recuerdos porque el tacto no da más, la piel se agrieta, las terminales nerviosas no responden.
Queda un débil recuerdo de tus dientes en mi carne, tu sonrisa complacida. Paladeando la hiel y las especias picantes que me dejaste con tus besos.
No se necesita gran cosa para morir, y buscar la muerte es no buscar nada. Dn. Juan Matus
viernes, agosto 06, 2010
domingo, agosto 09, 2009
REFLEXIONES PRE-CUMPLE...
Critico en otros lo que yo misma no puedo aceptar de mi personalidad. Mi ego tan débilmente construido ruge de dolor al sentirse vulnerable. Los comentarios sin aviso acerca de mis puntos débiles me ponen a la defensiva y me hunden en un estado de desazón que es difícil de tragar, cual cicuta que carcome las entrañas.
Y quiero romper puertas, borrar el pasado, la ingenuidad o autoengaño que me prodigaba un asidero en la inmensidad de mis turbulencias mentales está desapareciendo. Me duele porque tienen razón, soy una ególatra maquillada concienzudamente por la falsa modestia. Me creo superior a los demás y pienso que mis acciones y opiniones no necesitan una réplica. Y que deben aceptarse como dogmas.
El enfrentamiento de estos demonios creo que terminará por romper con esa pobre concepción que tengo de lo que soy. No dejo ningún rescoldo a pensar que tal vez salga fortalecida. Y tengo miedo de lo que pueda encontrar si escarbo profundo en mi ser. Es posible que al sacudirme las máscaras me convierta en una niña desolada y resentida, una persona que no es capaz de madurar ni después de tantos años. Esa careta de autosuficiencia creada por mi para evitar sentir las emociones, para bloquear las lágrimas, por clausurar las súplicas por ayuda de mi entorno.
Creo que de tanta podredumbre que he guardado en estos años saldrá una criatura vil, tiránica y cruel con fuerza inusitada que con la voluntad crecida puede causar gran dolor a los que me rodean y entonces sí, vendrá un largo periodo de verdadera soledad.
La tolerancia es un término que uso a menudo, sin embargo no comprendo el significado real de dicha palabra. El libre albedrío lo he utilizado para mi beneficio, para torturar mentes y conciencias.
La razón por la que no dejo que me ayuden puede deberse en parte a que no quiero darle crédito de mis triunfos a nadie más que a mí.
Es más ya no puedo diferenciar si todo lo anterior vertido fue para autolapidarme y disfrutar sintiéndome miserable o es que tuve un momento de lucidez en este juego de fingimiento encarnizado que es mi vida.
Me siento mal cuando no soy tomada en cuenta, porque eso significa en mi trastornada mente que ya no soy de fiar. Señalo a los que mienten y no veo que yo también soy culpable de esos pecados.
Califico los reconocimientos como adulaciones para darme un airecillo de pulcritud moral que no poseo.
Y me hormiguean los dedos por mostrar este texto a alguien que me diga que no es cierto, que yo estoy bien, que soy buena y para nada malintencionada. Pero también me avergüenza que dichas personas analicen lo que escribo y aten cabos para finalmente darse cuenta de cuánto han sido engañadas por mi.
Me justifico al pensar que nadie es tan bueno como aparenta, ni tan malo como capacidad de odiar tenga. Sin embargo, algo en mi interior me dice que es cierto, me he convertido en una basura social.
Todas mis acciones van dirigidas a mi engrandecimiento del ego y no al progreso de la humanidad. Todo es cuestión de aparentar, de convencer con argumentos sólo para mi satisfacción intelectual, se trata de ganar batallas campales de la retórica.
Este trabajo de introspección qué resultado debe arrojar, es que debo sentir intensamente contentando todos los instintos, o es quizás que debo cambiar totalmente mi forma de vivir. Irme a una isla para no dañar a nadie más. El amor no llega a mi porque no lo merezco. ¿Cómo quitar todo el cochambre emocional para renacer?
Si disfrutar de las cosas sencilla de la vida y sentirme conforme con lo que tengo me hace una mediocre entonces a qué debo aspirar, qué tanto puedo ambicionar o codiciar para estar bien, ante la sociedad y ante mi misma.
Me ha tomado toda una vida convertirme en lo que soy, y no tengo idea cuándo fue que me perdí, mi verdadero yo quedó aplastado entre basura y escombro. Será necesario que rescate eso de mí, pero no sé por dónde comenzar. No sé que soy, me aproximo con los ojos vendados hacia un abismo de espejos con múltiples caras y no puedo reconocer la original.
Explorando mi lado oscuro y dejándolo fluir, este año me ha mostrado cuán fuerte es.
Después de todo, esto sólo es un juego de palabras. Que nadie informe a la personalidad número 9 lo que he escrito porque su furia será terrible. Mi conciencia estará feliz de haber vomitado una porción de lo que presiona su cuello y le impide respirar.
Y el que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra.
Critico en otros lo que yo misma no puedo aceptar de mi personalidad. Mi ego tan débilmente construido ruge de dolor al sentirse vulnerable. Los comentarios sin aviso acerca de mis puntos débiles me ponen a la defensiva y me hunden en un estado de desazón que es difícil de tragar, cual cicuta que carcome las entrañas.
Y quiero romper puertas, borrar el pasado, la ingenuidad o autoengaño que me prodigaba un asidero en la inmensidad de mis turbulencias mentales está desapareciendo. Me duele porque tienen razón, soy una ególatra maquillada concienzudamente por la falsa modestia. Me creo superior a los demás y pienso que mis acciones y opiniones no necesitan una réplica. Y que deben aceptarse como dogmas.
El enfrentamiento de estos demonios creo que terminará por romper con esa pobre concepción que tengo de lo que soy. No dejo ningún rescoldo a pensar que tal vez salga fortalecida. Y tengo miedo de lo que pueda encontrar si escarbo profundo en mi ser. Es posible que al sacudirme las máscaras me convierta en una niña desolada y resentida, una persona que no es capaz de madurar ni después de tantos años. Esa careta de autosuficiencia creada por mi para evitar sentir las emociones, para bloquear las lágrimas, por clausurar las súplicas por ayuda de mi entorno.
Creo que de tanta podredumbre que he guardado en estos años saldrá una criatura vil, tiránica y cruel con fuerza inusitada que con la voluntad crecida puede causar gran dolor a los que me rodean y entonces sí, vendrá un largo periodo de verdadera soledad.
La tolerancia es un término que uso a menudo, sin embargo no comprendo el significado real de dicha palabra. El libre albedrío lo he utilizado para mi beneficio, para torturar mentes y conciencias.
La razón por la que no dejo que me ayuden puede deberse en parte a que no quiero darle crédito de mis triunfos a nadie más que a mí.
Es más ya no puedo diferenciar si todo lo anterior vertido fue para autolapidarme y disfrutar sintiéndome miserable o es que tuve un momento de lucidez en este juego de fingimiento encarnizado que es mi vida.
Me siento mal cuando no soy tomada en cuenta, porque eso significa en mi trastornada mente que ya no soy de fiar. Señalo a los que mienten y no veo que yo también soy culpable de esos pecados.
Califico los reconocimientos como adulaciones para darme un airecillo de pulcritud moral que no poseo.
Y me hormiguean los dedos por mostrar este texto a alguien que me diga que no es cierto, que yo estoy bien, que soy buena y para nada malintencionada. Pero también me avergüenza que dichas personas analicen lo que escribo y aten cabos para finalmente darse cuenta de cuánto han sido engañadas por mi.
Me justifico al pensar que nadie es tan bueno como aparenta, ni tan malo como capacidad de odiar tenga. Sin embargo, algo en mi interior me dice que es cierto, me he convertido en una basura social.
Todas mis acciones van dirigidas a mi engrandecimiento del ego y no al progreso de la humanidad. Todo es cuestión de aparentar, de convencer con argumentos sólo para mi satisfacción intelectual, se trata de ganar batallas campales de la retórica.
Este trabajo de introspección qué resultado debe arrojar, es que debo sentir intensamente contentando todos los instintos, o es quizás que debo cambiar totalmente mi forma de vivir. Irme a una isla para no dañar a nadie más. El amor no llega a mi porque no lo merezco. ¿Cómo quitar todo el cochambre emocional para renacer?
Si disfrutar de las cosas sencilla de la vida y sentirme conforme con lo que tengo me hace una mediocre entonces a qué debo aspirar, qué tanto puedo ambicionar o codiciar para estar bien, ante la sociedad y ante mi misma.
Me ha tomado toda una vida convertirme en lo que soy, y no tengo idea cuándo fue que me perdí, mi verdadero yo quedó aplastado entre basura y escombro. Será necesario que rescate eso de mí, pero no sé por dónde comenzar. No sé que soy, me aproximo con los ojos vendados hacia un abismo de espejos con múltiples caras y no puedo reconocer la original.
Explorando mi lado oscuro y dejándolo fluir, este año me ha mostrado cuán fuerte es.
Después de todo, esto sólo es un juego de palabras. Que nadie informe a la personalidad número 9 lo que he escrito porque su furia será terrible. Mi conciencia estará feliz de haber vomitado una porción de lo que presiona su cuello y le impide respirar.
Y el que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra.
sábado, mayo 09, 2009
RECLAMOS A DESTIEMPO!!
In memoriam de mi madre (+).
Maldita parca, fue muy pronto. No tuve oportunidad ni de despedirme, ni pensar en la vida sin ella, ni imaginar el sitio vacío en su cuarto, sin aviso, ni agonía.
No puedo odiarte porque sé que tú serás también mi alivio, mi única salida de este mundo tan duro. Pero sí te reclamo, nunca lo había hecho, pero ahora sí, desgraciada parca te la llevaste, en su mejor momento, en plenitud, con todas sus capacidades. No puedo definir aún, ni siquiera después de 15 años si tu conducta fue justa, pero justa para quién, al final de cuentas, el egoísmo, la soledad siempre mimetizan que las grandes decisiones de la vida no las toma el corazón, ni la mente, ni aún entonces las fallas fisiológicas, sólo tú. Si al menos tuvieras una forma material para poder escupirte el rostro y moler tus viejos huesos a palos y mordiscos. Golpes de la rabia contenida, de las lágrimas podridas, de los abrazos que se quedaron pendientes.
Pero parquita ya estaremos de frente y quién sabe si después del tiempo que falta quiera yo golpearte o besarte.
Que cronos lo decida.
In memoriam de mi madre (+).
Maldita parca, fue muy pronto. No tuve oportunidad ni de despedirme, ni pensar en la vida sin ella, ni imaginar el sitio vacío en su cuarto, sin aviso, ni agonía.
No puedo odiarte porque sé que tú serás también mi alivio, mi única salida de este mundo tan duro. Pero sí te reclamo, nunca lo había hecho, pero ahora sí, desgraciada parca te la llevaste, en su mejor momento, en plenitud, con todas sus capacidades. No puedo definir aún, ni siquiera después de 15 años si tu conducta fue justa, pero justa para quién, al final de cuentas, el egoísmo, la soledad siempre mimetizan que las grandes decisiones de la vida no las toma el corazón, ni la mente, ni aún entonces las fallas fisiológicas, sólo tú. Si al menos tuvieras una forma material para poder escupirte el rostro y moler tus viejos huesos a palos y mordiscos. Golpes de la rabia contenida, de las lágrimas podridas, de los abrazos que se quedaron pendientes.
Pero parquita ya estaremos de frente y quién sabe si después del tiempo que falta quiera yo golpearte o besarte.
Que cronos lo decida.
lunes, mayo 04, 2009
Y GANÉ OTRA VEZ...
Querida Atropos:
Hoy te ví muy cerca de mí. Acechando en el retrovisor, juguetona. Dando tumbos en el asfalto como poseída de una felicidad eterna.
Intentaste abrazarme en una curva forzada, pero como ya es costumbre entre nosotras, te hice la travesura de retomar el camino.
Tratabas de sembrar somnolencia en mis ojos-campo pero ellos se resistían al toque de tus huesos.
Hiciste otros intentos, entre faros encandilantes, hoyos en el camino, pero una vez más te gané la partida.
Sé que te volveré a encontrar, cada día, o noche, o camino, cualquier oportunidad o lugar es excelente para verte de nuevo.
Ya tendrás oportunidad de salir victoriosa, sabes que lo harás, pero mientras tanto seguiremos jugando como enanas en dos pies, sobre cuatro ruedas, o saltando como cojitas; todo sobre esa línea azulina que divide los dos mundos.
Querida Atropos:
Hoy te ví muy cerca de mí. Acechando en el retrovisor, juguetona. Dando tumbos en el asfalto como poseída de una felicidad eterna.
Intentaste abrazarme en una curva forzada, pero como ya es costumbre entre nosotras, te hice la travesura de retomar el camino.
Tratabas de sembrar somnolencia en mis ojos-campo pero ellos se resistían al toque de tus huesos.
Hiciste otros intentos, entre faros encandilantes, hoyos en el camino, pero una vez más te gané la partida.
Sé que te volveré a encontrar, cada día, o noche, o camino, cualquier oportunidad o lugar es excelente para verte de nuevo.
Ya tendrás oportunidad de salir victoriosa, sabes que lo harás, pero mientras tanto seguiremos jugando como enanas en dos pies, sobre cuatro ruedas, o saltando como cojitas; todo sobre esa línea azulina que divide los dos mundos.
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